Apasionado a la cocina al servicio del pueblo en la cuarentena

VEA / PRENSA MIRANDA

Desde que inició el plan de contingencia para prevenir la propagación de la Covid-19, un conjunto de redes hoteleras del estado Miranda se pusieron a la orden del gobierno de Miranda para convertirse en Hoteles Sanitarios. El objetivo: ofrecerles alojamiento a  las personas que se encuentren contagiadas con el virus o para atender a cientos de connacionales que regresan a la tierra que los vio nacer, de manera que puedan cumplir un aislamiento de 14 días.

Uno de los que pone su grano de arena diariamente en uno de los 34 Hoteles Sanitarios que posee la entidad es Johnny García, chef  con 20 años de experiencia en el mundo del arte culinario y 12 años como profesional en la carrera gastronómica.

Este barquisimetano, de 43 años, habitante de la Urbanización El Dorado de Petare, municipio Sucre, ve como una gran oportunidad el plan de contingencia para apoyar en estos tiempos difíciles a las personas afectadas por la enfermedad.

Usa la filipina color vinotinto para simbolizar la unión sin condición ideológica o política. FOTO GOB. MIRANDA

Relata que el restaurante  donde trabaja está parado por la cuarentena, por lo que decidió unirse al equipo de personas que sirve en los Hoteles Sanitarios mirandinos desde hace aproximadamente un mes. Su jornada empieza desde muy temprano, a las cinco de la mañana. A esa hora, en la cocina, se encarga de la preparación del menú del desayuno, almuerzo, merienda y cena de cada día.

Seguidamente, y de manera religiosa, procede a cortar los vegetales, a preparar la masa de las arepas o panquecas, a cortar ,  picar, seleccionar  granos,  vegetales, entre otras labores que deben hacer de manera disciplinada cada uno los amantes del arte culinario.

A las 7:00 de la mañana, deja todo en manos de las Madres Cocineras del Programa de Alimentación Escolar (PAE) para iniciar el proceso de preparación del desayuno y el almuerzo, jornada que termina para ellas a la una de la tarde.

Con su bandana blanca o negra, la cual varía cada día, y vestido con su filipina color vinotinto, para simbolizar la unión de todos los venezolanos, sin importar su condición ideológica o política, manifiesta su orgullo de hacer lo que le gusta y apasiona.

“Cuando uno se apasiona por lo que hace y lo realiza en una contingencia mundial, la cual también padece nuestro país, podemos sacar desde nuestro corazón todo el amor para atender y dar lo mejor de nosotros a quien lo necesita. Es por eso que hago un llamado a quienes pueden colaborar en la cocina, o en cualquier otro espacio para que salgan a dar su aporte, que dejen el miedo y salgan a ofrecer sus servicios de todo corazón y con fe, que sin cobrar, nos lo agradece y bendice Dios. Los que no quieran o puedan, deberán quedarse en sus casas cumpliendo con responsabilidad la cuarentena. Hago un llamado a los actores políticos para que no se aprovechen de la situación con fines particulares, que dejen los resentimientos políticos de un lado, y que trabajen bajo una sola bandera que es Venezuela”, expresa Johnny.

Los platos son muy variados. En el desayuno, los hospedados deleitan sus paladares con arepas rellenas con queso y caraotas, pollo o perico. También comen panquecas. Para el almuerzo, el menú es más variado. Arroz chino, estofado de pollo o pollo agridulce acompañado de puré de papa o vegetales; pastas en sus diversas formas y sabores, sopas, croquetas de sardinas, entre otras especialidades se ofrecen al mediodía. La merienda es muy dulce. Tortas bañadas en leche condesada, quesillos, pudines y frutas son los preferidos por los atendidos, mientras que para la cena, los platos son similares al del desayuno. Todos los ingredientes para la elaboración de estas comidas son otorgados por el Gobierno de Miranda.

“En la tarde me quedo adelantando algunas cosas y planifico lo que voy hacer para el día siguiente, además de ver el inventario. A eso de las 9:00 de la noche, me voy a mi habitación en el hotel, porque me tengo que quedar allí ofreciendo mis servicios. Yo solo veo a mis hijos una o dos veces a la semana, es fuerte pero siento que vale la pena. Me llevan a la casa y me traen de nuevo al hotel. Es importante señalar que aquí, además de nuestras normas de higiene y limpieza, cumplimos con todas las normas de seguridad establecidas por la Organización Mundial de la Salud tanto en la cocina como fuera de ella”, cuenta entusiasmado y orgulloso.

El egresado de la Academia Asochef de Barqusimeto, especializado en comida italiana, china y gourmet internacional, con vasta experiencia en restaurantes y hoteles, pone a su disposición, una vez termine la cuarentena social, ofrecer cursos de cómo manipular, conservar y rendir los alimentos a las madres cocineras, con el fin de que su trabajo sea más eficiente en la cocina. “Eso lo ofreceré de manera gratuita, porque quiero aportar mucho más compartiendo mis conocimientos con estas bellas mujeres que dan lo mejor de sí día a día para el beneficio de la población”.

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