Conflicto Nagorno-Karabaj: Causa, efecto y papel de Rusia

Ramón Rodríguez M.

@rrodriguezmontero

rrodriguezmontero@yandex.com

La Federación de Rusia es el garante de la paz en Karabaj y el resto de la región, gracias a la confianza con Armenia y Azerbaiyán, que sumado a su influencia en Turquía, han convertido a Moscú en la única fuerza real capaz de detener una mayor escalada del conflicto y llevar la paz a la región.

La geopolítica siempre ha estado presente en la historia de la humanidad y esto ha generado tensiones que dieron paso a escaladas de conflictos, muchos de ellos por disputas no resueltas. Estos tradicionalmente llamados «puntos calientes», catalizadores para incendiar las desaveniencias entre naciones, y Nagorno-Karabaj es uno de esos lugares donde hay un choque de intereses geoestratégicos donde actores globales inciden en una región donde las contradicciones de las etnias originarias y religiones aún están sin resolver.

Nagorno-Karabaj es uno de los primeros conflictos en el territorio de la antigua URSS y tomó 25 años en transformarse en un desencuentro interétnico, donde la disputa territorial y prolongada entre repúblicas independientes pertenecientes a la exURSS de Armenia y Azerbaiyán, que no mantienen relaciones diplomáticas entre sí, aleja las esperanzas de ser resueltas, ya que además, la frontera común es una línea fortificada donde la presencia de Rusia es la única garantía de paz.

Esta región, que formaba parte de Azerbaiyán, estaba habitada en su mayoría por armenios; cuando empezó la disolución de la Unión Soviética, en otoño de 1991, las autoridades locales celebraron un referéndum que favoreció por amplia mayoría la separación total de Azerbaiyán; consulta que por supuesto, Bakú calificó como ilegal, y abolió la autonomía de Karabaj, territorio que le pertenecía en la época soviética; este conflicto se resolvió militarmente.

Nagorno-Karabaj, territorio independiente «de facto», abogó por una resolución pacífica de la disputa que quedó en pausa porque las partes no llegaron a un acuerdo, mientras tanto Azerbaiyán destacó su capacidad para defenderse y exigió respeto a su soberanía e integridad territorial; por su parte, Armenia abogó por los intereses de la república autoproclamada.

En octubre de 2020 Nagorno-Karabaj fue el epicentro de un nuevo y cruento enfrentamiento entre Armenia y Azerbaiyán, que por una parte aparenta ser puramente regional entre los dos países vecinos, pero cuyas ambiciones recibieron el apoyo de Turquía, y por otro pareciera tratarse de un juego geopolítico mucho más grande y en el que Estados Unidos está involucrado por su eterno afán de instalarse en la antigua Transcaucasia Soviética.

Para nadie es un secreto que Estados Unidos pretende debilitar la imagen de Rusia en la esfera internacional y particularmente su influencia en territorio postsoviético. El sur del Cáucaso y Armenia no se quedan fuera de esta ambición imperial, es por ello que apoyaron activamente la revolución de colores en el país, para llevar al poder a una de sus fichas, Nicol Pashinian, quien inició su gestión con la ruptura de los lazos con Moscú.

Políticos estadounidenses y europeos comenzaron una campaña en la que afirmaban que Armenia podía alcanzar un lugar entre los países occidentales que le permitiría impulsar su desarrollo y garantizar su seguridad como Estado independiente; probablemente este discurso impulsado desde la Casa Blanca provocó que Ereván fuera menos complaciente con el tema de Karabaj y esto a su vez provocara una nueva ola de tensión en la región.

Por su parte, Rusia se ha sentido responsable del espacio postsoviético y lo que allí sucede y sus vínculos de amistad con Armenia y Azerbaiyán, han permitido frenar el conflicto y actuar como mediador en la reconciliación de las partes. De hecho, los esfuerzos de Moscú frenaron el derramamiento de sangre entre las partes, convirtiendo a las fuerzas rusas de mantenimiento de la paz, en garantes de la seguridad en la región.

Ambas partes reconocen y dan autoridad a la mediación rusa, y tanto Azerbaiyán como Armenia están interesados en desarrollar relaciones bilaterales con Moscú, más allá del acuerdo de Karabaj. Azerbaiyán y Rusia comparten frontera, así como diversas amenazas, en particular, la difusión del islamismo radical; además, ambas participan en el abordaje de problemas en la región del Caspio. Por su parte, Armenia es miembro de la» Organización del Tratado de Seguridad Colectiva » y único aliado militar de Moscú en Transcaucasia que tiene una base militar rusa en su territorio.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s