5 de enero: día del triunfo y reflexión

Jesús Moreno

moreno781@gmail.com

El 5 de enero, de acuerdo a la Constitución Bolivariana de Venezuela, debe tomar posición la Asamblea Nacional para el periodo 2021-2025, como lo dice la máxima Ley de la República y así lo ordena la voluntad del soberano de Venezuela.

No fue fácil llegar a ese punto, cuando inmensos poderes de la tierra con sus cómplices internos que dicen ser venezolanos, por desgracia ganaron el segundo poder de la República para trabajar en contra del pueblo, contra Venezuela y la soberanía nacional de la manera más vergonzosa que haya conocido la historia de Venezuela.

Solo la paciencia, la capacidad de aguante, la sabiduría y el respeto a la verdadera democracia, conducidos por Nicolás Maduro Moros, supo soportar semejante traición a la patria, acompañado de las otras instituciones y la poderosa unidad cívico militar policial que han funcionado con sincronía admirable, para la preservación de la integridad de Venezuela y su destino soberano en medio de la más completa libertad de su pueblo y sus ideales.

La lección fue muy dura a partir del 2015, pero resistida con valor y patriotismo. Esperaban fracturas, resquebrajamientos por todas partes, alzamientos populares, quiebras en otras instituciones. No lo lograron en 5 años gracias a la resistencia del pueblo, la FANB, el Poder Judicial, el Poder Moral, los sindicatos, a pesar de las penurias y los robos en combinación con sus socios gánsteres del exterior, especialmente Estados Unidos, Colombia e Inglaterra y otros payasos de América Latina.

Sin embargo, la dignidad, la resistencia férrea de la gran mayoría de los patriotas venezolanos en forma heroica y la conciencia se impusieron el 6 de diciembre y les dijo: hasta aquí llegaron y el 5 de enero, estarán fuera como manda la ley.

Las fuerzas Revolucionarias, progresistas y patrióticas obtuvieron una victoria contundente, lo que no nos llama a vanagloriarnos y menos a inflarnos; solo a la modestia, la sencillez y la sensatez que se imponen.

Se trata de reconstruir el segundo poder de la República y que nunca jamás, debe estar ni trabajar contra la patria, sus instituciones, los intereses del pueblo, la soberanía, porque es traición a la patria, es una entrega que solo lo hacen los apatriados o extranjeros, pero los auténticos venezolanos no, porque preferimos morir con las botas puestas y sobre nuestra misma tierra.

La nueva Asamblea Nacional tiene mucho que reconstruir en la urdimbre política, tiene que hacer y abrir un espacio para que funcione la política, pero siempre con los intereses de Venezuela por delante y con el objetivo de que los asuntos del país los resuelvan única y exclusivamente los venezolanos.

El andamiaje político venezolanista no es fácil reconstruirlo, pero es lo primero, lo urgente, para tener un poder legislativo venezolano y su debilidades frente a poderosas potencias o vecinos genoflexas.

Como es natural debe empeñarse en hacer leyes que respondan a los intereses del pueblo y del país, modificar las que considere necesarias, abolir otras y ajustar algunas a las nuevas realidades.

Por ejemplo, hay leyes como las de autonomía universitaria que es necesario revisar, porque no es posible que las ocho grandes universidades que gozan de autonomía trabajan contra el país, sus proyectos tienen mucho que ver con otras culturas y países, la mayoría de sus academias sirven como agentes de la transculturación y dominación antes que a los falsos liberadores o intereses del país. Eso hay que debatirlo sin temor, sin miedo.

Nos resta decir, por ahora, que todos los diputados: 254 del Gran Polo Patriótico y 22 opositores tienen que trabajar como una fuerza nacional y en lo que se debe ser indoblegable e implacable es que cualquier parte de ella, que se represente en contra de Venezuela, su independencia y soberanía tiene que ser combatida sin demoras por estar al servicio de una potencia en contra de Venezuela.

En todos los demás temas, habrá disputa, controversias, desacuerdos, búsqueda de soluciones por duras que sean en los debates y confrontaciones. El otro punto que debe ser un mandamiento para todos los diputados es que todos los asuntos de Venezuela serán materia de debate de los venezolanos y nunca de extraños y serán discutidos aquí.

Por último, no está demás ni de sobra, recordar y tomar en cuenta que de los 20 años de revolución en 15 de ellos se tuvo la mayoría parlamentaria. Es conveniente evaluar con frialdad que hicimos con esa mayoría, para que la utilicemos.

Solo esa evaluación y balance crítico nos puede ayudar a los nuevos asambleístas a abrir los caminos y se puede ver con transparencia si solo tener la mayoría basta para resolverlo todo o la política, exige más allá del número mayor si se quiere alcanzar el supremo objetivo.

Esas experiencias del antiguo MVR, posteriormente el PSUV, el Gran Polo Patriótico y los aliados algo nos tiene que enseñar, que dejar para  hacer de la Asamblea Nacional un verdadero foro político, donde todo el país se escuche se oiga y participe junto a su gobierno, su pueblo, su FANB como señal de la gran unidad que debe reinar entre los venezolanos de buena voluntad.

Si queremos hacer de la Patria un gran país, un rincón del mundo donde imperan de verdad la paz, la justicia, la igualdad, el trabajo y la prosperidad de todos sus hijos, entonces si podremos decir con orgullo que en esta tierra somos ejemplo para los pueblos y eso nos honra en nombre de la humanidad.

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