Néstor Rivero Pérez
José Vicente Rangel pasará a la historia como defensor de los derechos humanos y la búsqueda del diálogo, siempre desde posiciones de avanzada, de revolución y de cambio social, al lado del pueblo desprotegido.
Los venezolanos que conocieron las últimas décadas de la Cuarta República y presenciaron el modo en que los gobernantes admitían por omisión, cuando no autorizaban u ordenaban de forma explícita los maltratos y tortura a los detenidos políticos, y establecían la desaparición de personas como política de sus gobiernos en la adscripción a que se subordinó la Venezuela de entonces en el marco de la Guerra Fría, recuerdan que durante las últimas cuatro décadas, el lapso de mayor represión ejecutada en este país en nombre de una democracia, José Vicente se hizo de la consideración y estima de muchas familias que solo encontraban algún desahogo y “válvula” de denuncia, en la oficina del entonces parlamentario y varias veces candidato presidencial.
Y vaya que era ingrato el ejercicio de Quijote solitario de los derechos humanos que desempeñó quien con posterioridad condujo el espacio televisivo “José Vicente Hoy”. Pocas personas en este país, con acceso a medios, con investidura o inmunidad de altos cargos, casi ninguna, se atrevía a exponer en la tribuna parlamentaría, en las columnas de prensa escrita o en declaraciones para radio o televisión, hechos espeluznantes como la desaparición y atroz asesinato del profesor Alberto Lovera, el reclamo por la extraña muerte de Fabricio Ojeda en una celda del Palacio Blanco durante el régimen de Raúl Leoni; y el macabro crimen del dirigente político Jorge Rodríguez (padre), por recordar acá los de mayor repercusión de opinión pública. Ello equivalía a enfrentar el poder establecido de su época con solo la defensa de las palabras. Porque además José Vicente fue hombre de diálogo, de controvertir con las ideas, con sustento en proyectos históricos y políticos. Resáltese las ejecutorias de quien militó en el contrapoder y apostó siempre a la construcción de una mejor Venezuela.
