Barry Cartaya: La energía me viene de la pasión

Ildegar Gil

Contemos cómo fue la cosa. Vía guasap, a Barry Cartaya le enviamos las preguntas para esta entrevista el miércoles 22 a las 9:56 de la mañana. Visto su huracanado tren de trabajo ante la pantalla de Venezolana de Televisión, de lo cual es testigo el país entero, suponíamos que las contestaría el fin de semana en medio de algún espacio para respirar y echar bocanadas de reflexión a propósito del cuadro que presenta el canal por efectos del Covid-19, que alcanzó a 45 colegas de la planta, tal y como lo informara Jorge Rodríguez el 19 de julio. Pero, oh… oh..: incurrimos en un error de, al menos, 48 horas.

Poco antes de las 7:00 de la mañana del viernes, al teléfono nos llegó un texto; luego otro más pequeño y a partir de allí una metralla de audios con la voz de este magallanero (confesado por él mismo) que nacido en Caracas reconoce en la pasta y en el pescado, dos de sus platos favoritos.

Con apenas 37 años de edad (el 13 de septiembre morderá los 38), e independientemente de cuanto ocurra en el canal estatal y en la televisión toda de nuestro país, la llamada pantalla chica en general parece mostrar una impronta que guste o no, está allí: Al alcance de la vista todos los días, a casi todas las horas.

“Desde niño me enamoré del deporte, practiqué atletismo y baloncesto desde los 5 años. Llegué a representar varios Estados y a conformar preselecciones nacionales. Eso también hizo que me nutriera en mi sueño profesional de ser periodista”, refirió en una de las respuestas escritas contra la pantalla de su equipo.

-El país te conoció en la fuente deportiva. ¿Cómo fue ese tránsito a la política? ¿Qué lo impulsó?

-Desde niño también me gustó la política. Escuchaba a los adultos hablar de esos temas. Siempre estuve involucrado. Hay quienes marcan distancia entre ambas ramas pero yo siempre las vinculé. Sobre todo el tema de las políticas deportivas del gobierno de Hugo Chávez, las cuales analicé en un libro llamado Chávez: Corazón de la Revolución Deportiva, aludiendo al texto que en su momento editó el Fondo Editorial Ipasme, que en aquella época estaba bajo la dirección del también periodista Diógenes Carrillo.

Rememora que ese tránsito de una fuente a otra “no fue sencillo”, y explica la razón: “La gente se casa contigo en una fuente o una tarea específica. Por eso el trabajo y compromiso deben ser mayores para demostrar que sí tienes los conocimientos y las capacidades para abordar la temática política”.

El tiempo transcurrido parece estar al lado de su argumento. El trabajo y el compromiso lo retaron y, sin duda alguna, ha sabido responder a ambos.

Seguidamente, el resto del diálogo, ahora emanado desde una cantera de audios.

 

Ofertas desde otro canal

Venezolana de Televisión hizo más fácil el tránsito. Todos conocemos el corte político de Venezolana de Televisión. Y en todos los programas en los que participé siempre hubo algún tipo de contacto con la vida política. Yo me involucraba muchísimo. Siempre fui de los que le encantó mostrar la parte política del deporte venezolano. Es decir, que no era una medalla obtenida por cualquier atleta en el extranjero, un hecho aparte o excepcional de lo que estaba pasando. No. Siempre me gustó mostrar que era producto de las políticas deportivas; que era producto de tener una persona encargada en cada barrio, captar a los niños y proyectarlos. Me gustó mostrar todo ese sistema de masificación. Estando en Venezolana de Televisión pude hacerlo con diferentes programas. En radio también. Siempre estuve involucrado en la política y siempre hablaba de política deportiva. Algunos decían que yo politizaba el deporte, cuando en realidad de lo que estaba hablando era de política deportiva. Tú siempre llegas a un techo en cualquier área, en cualquier institución. En la rama deportiva en VTV yo lo había hecho todo: Programas en vivo, coberturas, narraciones, pero la parte deportiva en VTV tiene un mínimo espacio. Todo se lo lleva la política por razones más que obvias. Tuve ofertas desde otro canal, con la llegada de los Juegos Panamericanos 2015, pero preferí quedarme. Preferí apostar a Venezolana de Televisión porque la amo y preferí vincularme de lleno a la faceta política que ya había experimentado en los años 2013 y 2014 dentro de VTV, haciendo algunas guardias, haciendo algunas entrevistas y algunos quites. Posteriormente se me da la oportunidad en 2016 de integrar el programa “En desayuno”, en sustitución de quien en su momento fue presidente de esta institución: Jordán Rodríguez. Él y Luis José Marcano me brindan la oportunidad, ya sabiendo como reporteros, los tres en la calle, cual era mi posición política y mis condiciones para poder profundizar.

-¿Hubo miedo al cambio?

-Más que miedo, fue ansiedad. Ansiedad de cómo iba a reaccionar la gente, sobre todo en el tema de la credibilidad. Soy de quienes se abrazan a que uno debe tener credibilidad y que uno debe profundizar, estudiar, ser analítico en cada una de las coberturas que hace, para llegarle a las personas. No es simplemente hablar por hablar.

-¿Extrañas tu fuente original? ¿Regresarías?

-No la he abandonado del todo. Sigo escribiendo algunas cosas por allí; le sigo la pista a deportistas y selecciones, además de las políticas deportivas del país. Sigo colaborando con algunos compañeros dentro de las federaciones; sigo teniendo un premio que creé en el año 2013 en homenaje a nuestro Gigante Chávez, llamado “Generación de Oro” y eso me sigue vinculando por completo a los que es la rama deportiva. De regresar, de lleno, no creo. (…) Fue una fuente que me dio muchas satisfacciones y repito, fui atleta y soy practicante habitual de diferentes disciplinas deportivas, como el baloncesto y el atletismo. Sigo corriendo maratones, media maratones, carreras y eso me motiva, me ayuda a cumplir y vincularme con lo que amamos. Amo en espacios iguales el deporte y la política, aunque al deporte lo amo desde la política, de la construcción de la Revolución Bolivariana para proyectarlo, masificarlo y hacer de él un instrumento de construcción de un modelo más humano y más inclusivo.

 

El fantasma del logo

-Durante las primeras horas del día vemos a un Barry Cartaya en su punto máximo de energía, y es lógico que así sea. Pero al anochecer lo vemos aún con más fortaleza. ¿Cómo hace para no terminar exhausto durante tanto tiempo, de lunes a domingo?

-Siempre me he movido por pasión. La energía que tengo parte justamente del deseo de cumplir con mi deber, que va mucho más allá de hacer un noticiario. Quizás ahora se ha evidenciado más, pero siempre he estado cien por ciento a disposición del canal. He estado prácticamente en todas las emisiones. Cualquiera puede pensar que se trata de algo adulante o de una posición ventajista según la gestión, pero no: Es más bien una actitud de tipo personal. Soy de los que se mueve por pasiones y se considera un luchador incansable. No me gusta dormir. Considero que es una pérdida de tiempo, aunque reconozco la importancia para el organismo y para el funcionamiento de nuestro cuerpo. Mi energía, de verdad, se basa en la pasión. (…) Hay momentos en que uno puede sentirse agotado, agobiado, estresado, pero trato de no reflejarlo en pantalla. Trato de reflejarlo en lo interno y respirar profundo. Esta coyuntura que empezó el 16 de marzo con la cuarentena, me ha motivado cada día. Es un desafío. Es una batalla en esta guerra contra el Covid-19. Me lo he tomado así, a título personal. Por eso he estado a disposición del canal 24 horas al día. Lo único que extraño, porque ya me habitué a dormir fuera de casa, comer fuera de casa, es a mi hija. Pero me abrazo a ella diariamente en videollamadas, en mensajes para avanzar.

-Si te hubieras quedado en Deportes, ¿estarías más tranquilo. ¿Fue un error el cambio?

-Para nada. Soy de quienes piensan que debemos enfrentar las consecuencias de nuestras decisiones. Hay pocos arrepentimientos en mi vida, dentro de las decisiones que he tomado en lo profesional, en lo personal, en lo político, en lo que es la vida dentro de Venezolana de Televisión. Pero no, más bien estoy agradecido que en tiempo histórico esté en Política y no en Deportes, porque quizás me hubiese puesto a la orden pero no hubiese sido lo mismo. Yo creo que mi cambio llegó justo a tiempo en 2016 por el ciclo que vivíamos en VTV, que era una generación de recambio, que entraban unos y otros que salían.

-¿Que te dice la familia, los amigos, conocidos? ¿Te gastan bromas? En un tuit leí que colocaron “Droopy” Cartaya jajajaja jajajaja…

-Los chistes siempre están a flor de piel y los venezolanos somos así; en este gremio tú sabes que el chalequeo es uno de los pilares fundamentales. Yo soy una persona muy alegre. Me gusta bastante jugarme con la gente, y eso te indica que tú debes tener resistencia ante lo que te digan. Y más allá de lo soez en un momento determinado, lo impertinente que pueda ser el juego o las chanzas conmigo, me he adaptado bien y siempre he tenido una respuesta oportuna. Barry “Pantalla”, que salgo más que el logo; los chistes que han salido por allí en tiempos de pandemia, son bien aceptados.

-Se comenta que vas a sustituir al padre Numa Molina en las misas… jajaja…

Hay una referencia del propio padre Numa Molina sobre ese particular y esos memes. Lo respeto y lo admiro muchísimo. Hemos hecho programas juntos. Pero la gente es así: Me ve en pantalla y empiezan los juegos y los chistes y eso forma parte del cariño. No lo dijeron de forma despectiva sino que todo giró alrededor del chalequeo.

 

Periodismo, garras y miserias

-Barry, ¿qué es el periodismo?

-Es el amor más grande y más sublime dentro de cualquier profesión. Eso lo siento y así me muevo y así trabajo. Creo que también es un elemento fundamental para poder informar, crear un criterio, la matriz de opinión que parte justamente de cómo dices la noticia o cuál es el perfil del medio o la fuente que tomamos para decir el piquete que siempre hay. Se nos dice que no existe la verdad, que no existe la objetividad y en cierta parte tienen mucha razón. Eso lo aprendimos en el primer semestre de la universidad, pero yo creo que en estos tiempos es un arma fundamental en lo positivo –aunque algunos lo tomen para lo negativo–, para la defensa de un país que está bajo asedio. Quizás si Venezuela no estuviese en las condiciones en las que está, el periodismo fuese diferente. Pero son pocos los medios, Venezolana de Televisión es el bastión fundamental como ustedes también en VEA, como otros. Pero el impacto que tienen los medios de comunicación que están a la par del Gobierno Bolivariano, que están de la mano del pueblo, son minoría. Entonces, el trabajo periodístico tiene que ser más excelso, más comprometido, más explicativo; por ello se puede cuestionar que haya o no autocrítica, pero en ese maremágnum de ataques constantes estamos siempre en defensa. Pero más allá de eso, el periodismo, para mí, es una de las ramas más importantes en la vida de una sociedad, porque la información no puede desvirtuarse. Lo que le dice a las personas qué pasó y que está pasando es precisamente el trabajo periodístico. Eso nos pone tremenda responsabilidad en las manos.

Es muy duro el periodismo por estos días, ¿cierto?

-Sí, el periodismo por estos días es súper complicado, sobre todo porque estamos hablando de algo muy humano que es el tema pandemia y quizás algunos han sacado sus garras y las miserias humanas que los mueve. Yo creo que es triple la responsabilidad. Si normalmente lo era, un periodista debe ser ético, responsable, disciplinado y consciente de que lo que escribe y lo que dice, como lo piensa y como lo plasma puede ser tomado por cualquier persona como una verdad absoluta. En estos tiempos no solo enfrentamos esa responsabilidad sino una guerra comunicacional asimétrica sin precedentes. A la par, está el tema de que por estos días Venezolana de Televisión está siendo una referencia. Ningún otro canal está en la calle como nosotros, ningún otro canal hace tantas emisiones en vivo como nosotros, ningún otro canal tiene un despliegue como nosotros; todos los días se pegan a Venezolana de Televisión todos los medios para dar a conocer el balance del Covid-19, las políticas del Presidente de la República; son pocas las cadenas. Estuvimos prácticamente doce semanas sin hacer una cadena hasta el 5 de julio, con motivo de nuestra Independencia, y que sin hacer cadenas y el pueblo esté informado es una pequeña referencia de lo que Venezolana de Televisión está marcando por estos días. Por ello, la responsabilidad de quienes estamos al frente de la pantalla y de todo el equipo es mucho mayor.

-¿Estás consciente de que eres uno de los hombres más admirados en la nación por estos días, por estos meses?

-El tema de la admiración me lo tomo con soda. Todos tenemos nuestro ego pero yo no quiero insuflar el mío pensando que soy más de lo que yo reconozco que estoy aportando. La admiración de la  gente es algo que te mueve, que te llena, que sabes que lo estás haciendo bien o quizás para otros lo estás haciendo mal, porque hay mensajes de todo tipo. Yo los leo todos. Algunos los respondo. Lamentablemente me bloquearon la cuenta donde tenía 23 mil seguidores (…) me he alejado un poco del tuiter que era la única red social que yo utilizaba (…) mi sueño como tal es seguir ese legado del Comandante Chávez dentro de Venezolana de Televisión. Yo no cambiaría a VTV por nada. Qué bueno saber que la gente te respeta, te admira y reconoce tu trabajo. Eso te indica que vas bien pero no me ato solo a eso. No me considero una vedette o alguien de admirar, o un personaje reconocido. No tengo ínfulas de ningún tipo. Sigo siendo el mismo Barry que se para a las 4:00 de la mañana para hacer el noticiario a las 6:00 o que hará “Mundo en contexto” a las 9:00, o si hay que redactar un lead yo lo redacto; hacer un insert… no tengo un ego girando tal tipo de instrucción para estar en pantalla o pongo algún tipo de condición. Soy un soldado más. Aprecio enormemente toda esa empatía que he creado detrás de la pantalla con el pueblo venezolano, que no había creado durante mis ocho (8) años dentro de VTV.

-Un mensaje a todas y todos.

-Mantengamos el buen ánimo, la fe, el optimismo y no perdamos por nada la esperanza. Estamos viviendo tiempos excepcionales. Esto pasa cada 100 años según la historia y lamentablemente nos tocó en este tiempo. Sintamos que estamos dando una batalla heroica. Que Venezuela tenga más de 130 días de batalla y a la par de eso esté soportando una guerra económica (…) es un indicativo de lo valiente que es el pueblo, independientemente de su posición política.

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